Coronavirus: Cómo fortalecer tu sistema inmune

Debido a la actual situación provocada por covid-19, nos encontramos a diario con una pregunta ¿Cómo podemos fortalecer nuestro sistema inmune? La verdad es que se trata de una pregunta difícil de responder, especialmente porque el sistema inmune no es algo que se pueda medir fácilmente.  

De hecho, lo más importante es mantener un estilo de vida saludable, con un patrón de alimentación sano, con ejercicio, buena calidad del sueño y disminuir el estrés. Esto es realmente lo más importante, si bien es cierto, que en algunas ocasiones nos es más difícil poder garantizar las completamente. En estos casos podemos ayudarnos con suplementos.

Aquí está lo que sabemos sobre ciertos suplementos que, según se afirma, tienen propiedades para fortalecer el sistema inmune.

Vitamina C: es una vitamina con propiedad antioxidante.  Por lo que se asocia a otorgar beneficios a nivel cardiovascular, ya que es estrés oxidativo es una de las principales causas de enfermedad cardiovascular.  Comúnmente  se ha utilizado para prevenir el resfriado común. No hay evidencia de que  se consiga evitar el resfriado, sin embargo si de que sean episodios más cortos y con síntomas más leves. Aunque no se sabe si tomar un suplemento de vitamina C es beneficioso para prevenir el COVID-19, para la mayoría de la gente no hay ningún peligro por tomarse hasta 90 mg al día.En el caso de los fumadores y las personas con un riesgo alto, sin duda merece la pena considerarlo. La vitamina C es hidrosoluble, por lo que el cuerpo excreta a través de la orina la que no necesita. Sin embargo, en dosis muy altas, la vitamina C puede causar diarrea, nauseas y cólicos estomacales.

Zinc: es un nutriente que las personas necesitan para estar sanas. El zinc se encuentra en las células de todo el cuerpo. Ayuda al sistema inmunitario a combatir bacterias y virus que invaden al cuerpo. El cuerpo también necesita zinc para fabricar proteínas y el ADN, el material genético presente en todas las células. Durante el embarazo, la infancia y la niñez, el organismo requiere zinc para crecer y desarrollarse bien. El zinc también favorece la cicatrización de las heridas y el funcionamiento normal del sentido del gusto y el olfato.Un metanálisis de siete ensayos halló que suplementar con zinc redujo la duración del resfriado común en una media de un 33 %.No se sabe si podría tener un efecto similar con el COVID-19. Tomar un suplemento de zinc puede ser una buena estrategia para las personas mayores y otras con un mayor riesgo.  El sistema inmunitario del cuerpo necesita zinc para hacer su labor. Las personas mayores y los niños en países en desarrollo que registran bajos niveles de zinc pueden tener un alto riesgo de contraer neumonía y otras infecciones. El zinc también ayuda a mantener la piel sana. Algunas personas con úlceras en la piel podrían beneficiarse con el consumo de suplementos dietéticos de zinc, pero sólo si los niveles de zinc son muy bajos. No se recomiendan más de dos meses de suplementación con zinc.

Equinácea: es una planta que tiene un efecto ligeramente protector de las vías respiratorias altas, pero no parece reducir la duración ni la gravedad de la enfermedad. Aunque es imposible decir si puede ofrecer alguna protección contra el COVID-19, parece que no hay problema por tomarla a largo plazo. 

Jalea real: se trata de un concentrado alimenticio natural que contiene vitaminas del grupo B, A, C y E, minerales (calcio, hierro, selenio y cobre) y ácidos grasos insaturados. Es estimulante, nutritiva y tonificante.

Própolis: esta sustancia resinosa, que las abejas utilizan para cubrir la colmena, es un producto altamente rico en nutrientes que ejerce una acción positiva en el organismo. Tiene la capacidad de combatir hongos, virus y bacterias, y aumenta la resistencia global ante las agresiones externas.

Beta-glucanos: son un tipo de fibra soluble para los cuales se han propuesto efectos sobre la glicemia, los niveles de insulinemia, el colesterol y la inmunidad. En este caso nos enfocamos en los que se obtienen de hongos. Por lo que parece la acción del beta-glucano se ejerce, cuando este se une a nuestros macrófagos, activándolos. Por lo que ante la presencia de un patógeno, nuestro macrófago ya activado es capaz de dar una respuesta inmune más rápida. En los estudios  realizados con los β-glucanos de levaduras y hongos se ha observado efectos positivos sobre la inmunidad del huésped, previniendo los riesgos de infecciones.

Marta Rocamora Sande

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