Cómo eliminar las manchas del rostro después del verano

Después del verano, si nos fijamos, seguramente podremos ver como alguna mancha ha aparecido en nuestro rostro, cuello o escote (como zonas más sensibles a que pueda aparecer una hiperpigmentación) debido a que son las zonas que más tiempo están expuestas a los rayos solares. ¿Qué nos indican? Pues nada más y nada menos es nuestro recuerdo del verano que queda ahí en forma de lentigo o de melasma. Pero no se trata del recuerdo del último verano, si no que es un acumulativo de todos los veranos. El culpable no es el último sol, si no el que hace manifiesto el daño producido por otros. 

Los primeros daños solares y los más graves se producen en la infancia y en la adolescencia debido al cambio hormonal (andrógenos) aumenta la actividad de las glándulas de grasa y el conocido acné. Por lo que es la etapa donde tiene mayor  importancia la protección solar. Ya que esta demostrado que las lesiones producidas en edades más tempranas son las que más se trasladan el día de mañana en cáncer de piel. Aparecen hiperpigmentaciones post inflamatorias, después del grano y muchas coincidiréis el famoso labio superior producido por la depilación con cera. Estas suele aparecer en pieles más oscuras, fototipo III, donde el melanocito ya trabaja más de forma basal. 

Entre los 20 y los 30 aparece el melasma producido muchas veces por cambios hormonales, especialmente en embarazadas y también por el uso de medicación fotosensibilizante entre la que destacan, a esta edad, el uso de anticonceptivos. Lo reconocemos porque los límites no están bien definidos es como un manto, solemos verlo en frente, parte superior del labio, mejillas…

A partir de los 40, la piel empieza a notar perdida de colágeno, elastina, ácido hialurónico, por lo que aparecen más las arrugas, líneas de marioneta y empiezan a vislumbrarse léntigos, que son una manchas como lentejas más o menos grandes y bien definidas de color parduzco.

Ya en la menopausia, tenemos los estrógenos demasiado bajos y aumenta la sequedad, la melanina es más inestable en los vasos sanguíneos están más dilatados y la grasa está atrofiada. A destacar como positivo a veces se aprecian mejoras en melasma.

¿Qué tratamientos funcionan? Ante todo lo más importante es prevenir y esto lo hacemos con protección solar. No tiene sentido gastarse dinero en cosméticos, láser u otras técnicas si no vamos a protegernos.

De los activos inhibidores de la melanogénesis tenemos la hidroquinona, que recordamos que precisa receta médica y un control por parte del médico ya que no se puede utilizar de forma continuada ya que puede acabar en una ocronosis. El ácido azelaico, nos ayuda a regular los melanocitos que están alterados con el objetivo de igualar la actividad entre unos y otros y conseguir tener un tono homogéneo. Se puede utilizar tanto de día como de noche. El ácido kójico, también es muy usado y el beneficio que tiene es que no es muy irritante. Respecto a los inhibidores no selectivos, como el ácido retinoico y sus derivados, nos ayudan a mantener la calidad de la piel, las arrugas, textura… Por lo que obtenemos de ellos muchos beneficios. A ellos les dedicaremos un artículo entero. Y últimamente una molécula en boca de todos es el ácido tranexámico, para tratar el melasma.

Una buena forma de combinar tratamientos cosméticos es con tratamientos dermatológicos más intensivos, sobre todo para léntigos solares, como IPL, Láser y peelings químicos como por ejemplo de glicólico.

Marta Rocamora Sande

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